
Por Andrés Timoteo
MARÍA ELENA
Mañana domingo se cumplen cinco años del asesinato de la periodista papanteca María Elena Ferral y hace una semana, el viernes 21, se cumplieron siete del homicidio del también periodista Leobardo Vázquez Atzin en Gutiérrez Zamora, a media hora de Papantla.
Ambos crímenes no están separados ni por geografía ni por afinidad profesional ni tampoco por la identidad de sus responsables.
Los dos fueron eliminados porque eran un estorbo para el Grupo Totonacapan, una organización político-delictiva que opera desde hace décadas en el norte del estado y que sigue vigente hasta la fecha.
Es más, algunos de sus miembros y operadores están ahora mismo en el gabinete estatal y en el congreso local.
Uno es Eric Domínguez, exalcalde de Papantla y actual subsecretario de Finanzas mientras que su esposa, Miriam García, es diputada local.
La suplente de ella es Dolores Gutiérrez, cónyuge de Basilio Picazo Pérez, el cabecilla del Grupo Totonacapan que desde hace un lustro está prófugo de la justicia precisamente por el señalamiento de ser el autor intelectual del asesinato de Ferral.
José Benito Picazo, su hermano, es actualmente alcalde de Coyutla como lo fue Basilio hace dos décadas, del 2001 al 2004.
El edil coyuteco también ya fue edil en dos ocasiones antes de la presente: de 2005 al 2007 por el PRI y del 2014 al 2017 por Movimiento Ciudadano.
Al salir de la alcaldía en el 2017 le heredó el cargo a su hijo Jesús Antonio Picazo Gutiérrez quien llegó también bajo las siglas de MC y que le regresó la silla en el 2022.
A pesar de que Benito Picazo estaba arropado por el partido naranja en abril del año pasado lo abandonó para brincar a Morena apoyando a la zacatecana Rocío Nahle.
Los Picazo han gobernado Coyutla durante 18 años y podrían quedarse más porque Picazo Gutiérrez que intentó postularse por Morena sin lograrlo debido al veto estatutario contra el nepotismo electoral -ahora el candidato guinda será Emmanuel Palacio Aldana, empleado de la familia-, busca inscribirse por el Partido del Trabajo.
De esta forma jugarán en dos bandas y por cualquiera se perpetuarán en la alcaldía ya sea por medio de un 'encargado de despacho' o porque el junior prolongue directamente el feudo.
En el tema del crimen de la periodista Ferral, los Picazo son la clave y el alcalde es el único representante visible del Grupo Totonacapan pues Basilio está "huyendo" y Reveriano Pérez Vega, alias "El Pelón", exalcalde de Coxquihui, acaba de ser detenido en enero y está encarcelado en Puebla acusado de un homicidio -de los muchos que se le atribuyen-.
El pasado 23 de diciembre, en vísperas de Navidad, los periodistas jalapeños descubrieron al alcalde coyuteco entrando a la oficina del sureño Esteba Bautista en el congreso local y lo cuestionaron sobre el paradero de su hermano al que la Fiscalía a cargo de la 'bolaochista' Verónica Hernández lo cataloga como ilocalizable.
Orondo y sonriendo, aunque argumentando tener prisa, el munícipe rechazó que su hermano ande huyendo.
"Está en México, anda (en la Ciudad de) México", les reveló.
Entonces, ¿por qué no lo encuentra la fiscala?, ¿por qué no llama al alcalde a declarar para ubicarlo?
Simple: porque no lo busca, nunca lo buscó. No hay intención de atraparlo porque es un operador de Morena desde el sexenio pasado.
¡LO ACABAN DE MATAR!
Y se decía que el homicidio de Vázquez Atzin está ligado al de María Elena Ferral pues ella lo resolvió usando su bagaje de periodista, según se narra en un reportaje publicado en enero del 2022 por el sitio digital AlianzadeMediosMx.
"El 21 de marzo de 2018 a las dos de la tarde, la periodista María Elena Ferral recibió una llamada de su colega Leobardo Vázquez Atzin, dueño del portal Enlace Informativo Regional. La voz al otro lado le dijo, casi sin respirar, que había recibido un mensaje por computadora que decía: 'Te va a cargar la verga, marrano'.
Ferral le pidió unas horas a su amigo para juntar dos mil pesos y llevarlo desde el municipio de Gutiérrez Zamora hasta Jalapa, capital de Veracruz, para denunciar las amenazas y solicitar medidas cautelares para él.
Pero no le dio tiempo. Seis horas después, a las ocho de la noche, Elena lo llamó para decirle que saldrían temprano al día siguiente; sin embargo, quien contestó fue su esposa. Ivonne atravesaba una crisis nerviosa: ¡Lo acaban de venir a matar!, gritó".
La periodista se propuso indagar sobre los asesinos "hasta que entregó a las autoridades nombres y apodos de los presuntos responsables. Sin miedo, señaló a cuatro hombres que fueron imputados por el crimen entre 2018 y 2019. Otro fue asesinado y el cuarto permanece prófugo".
Los del Grupo Totonacapan nunca le perdonaron eso y dos años más tarde, el 30 de marzo del 2020, a ella la ultimaron a balazos igual que a Leobardo. Y el gobierno cuitlahuista les negó la justicia a ambos
Además manoseó el caso de María Elena para cobrar venganza contra políticos y reporteros locales malqueridos por el entonces secretario de Gobierno, Patrocinio Cisneros, quien ordenó culparlos y encarcelarlos por el crimen de la periodista, pero a Picazo nunca lo tocó.
Y sigue intocable en el nahlismo.
*Envoyé depuis Paris, France.